Corpus Christi
19 de junio de 2022
(Ciclo C - Año par)
- Ofreció pan y vino (Gén 14, 18-20)
- Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec (Sal 109)
- Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor (1 Cor 11, 23-26)
- Comieron todos y se saciaron (Lc 9, 11b-17)
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Tú
eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec, hemos repetido en el
salmo responsorial. Impresiona mucho contemplar el gesto de Melquisedec,
realizado unos 1900 años antes de que Jesús, en la última cena, nos entregara
la Eucaristía. Porque Melquisedec es un pagano, un hombre que pertenece a la
religiosidad natural, a las religiones cósmicas que, a partir de la
contemplación del mundo y de la historia humana, intentan elevarse hacia Dios.
Abrahán, en cambio, es el hombre elegido por Dios para realizar, a través de su
descendencia, el designio divino de salvación, para que por él, por su
descendencia, sean bendecidas “todas las naciones”, tal como el Señor le había
prometido: “Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra” (Gn 12,3). Al bendecir Melquisedec a Abraham, reconoce que
la obra salvadora de Dios se realizará a través de Abraham. Esta humildad de
Melquisedec ya es desconcertante. Pero impresiona todavía mucho más leer que
Melquisedec, “sacerdote del Dios Altísimo, ofreció pan y vino”. No es una
ofrenda muy habitual en las religiones naturales, que normalmente ofrecen
animales o frutos de la tierra; es claramente una profecía de la Eucaristía.
Con este gesto Melquisedec está profetizando que todos los esfuerzos del hombre
por ir hacia Dios van a culminar, a resumirse, a simplificarse, en el pan y el
vino de los que Jesús dirá “esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros” y
“ésta es mi sangre que será derramada por vosotros y por todos los hombres para
el perdón de los pecados”, es decir, van a resumirse en Jesús, en su entrega
sacrificial.
Oración del lucernario
Domingo. Santísima Trinidad.
12 de junio de 2022
(Ciclo C - Año par)
- Antes de que la tierra existiera, la Sabiduría fue engendrada (Prov 8, 22-31)
- ¡Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra! (Sal 8)
- A Dios, por medio de Cristo, en el amor derramado por el Espíritu (Rom 5, 1-5)
- Lo que tiene el Padre es mío. El Espíritu recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará (Jn 16, 12-15)
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El pasado
Domingo de Pentecostés
5 de junio de 2022
(Ciclo C - Año par)
- Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar (Hch 2, 1-11)
- Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra (Sal 103)
- Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo (1 Cor 12, 3b-7. 12-13)
- Secuencia: Ven, Espíritu divino
- Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo; recibid el Espíritu Santo (Jn 20, 19-23)
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Vigilia de Pentecostés
4 de junio de 2022
(Ciclo C - Año par)
- Sobre mis siervos y siervas derramaré mi Espíritu (Jl 3, 1-5)
- Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra (Sal 103)
- El Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables (Rom 8, 22-27)
- Manarán ríos de agua viva (Jn 7, 37-39)
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Frases...
Un criterio para lo real es que es duro y rugoso. Uno encuentra algunas alegrías en ello, pero no placer. Lo que es agradable es ensoñación.
Escuela de la fe #09: Ya y todavía no
Ya y todavía no
D. Fernando Colomer Ferrándiz
20 de mayo de 2022
Enlace para escuchar en ivoox: https://go.ivoox.com/rf/126370046
VII Domingo de Pascua. Ascensión del Señor.
29 de mayo de 2022
(Ciclo C - Año par)
- A la vista de ellos, fue elevado al cielo (Hch 1, 1-11)
- Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas (Sal 46)
- Lo sentó a su derecha en el cielo (Ef 1, 17-23)
- Mientras los bendecía, fue llevado hacia el cielo (Lc 24, 46-53)
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La vocación esencial de la mujer
VI Domingo de Pascua
22 de mayo de 2022
(Ciclo C - Año par)
- Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables (Hch 15, 1-2. 22-29)
- Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben (Sal 66)
- Me mostró la ciudad santa que descendía del cielo (Ap 21, 10-14. 22-23)
- El Espíritu Santo os irá recordando todo lo que os he dicho (Jn 14, 23-29)
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El cuarto mandamiento
1. El cuarto mandamiento.
V Domingo de Pascua
15 de mayo de 2022
(Ciclo C - Año par)
- Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos (Hch 14, 21b-27)
- Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey (Sal 144)
- Dios enjugará toda lágrima de sus ojos (Ap 21, 1-5a)
- Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros (Jn 13, 31-33a. 34-35)
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En el evangelio de hoy el Señor nos
habla de la belleza. “Glorificar”, en efecto, significa, en la Biblia, “mostrar
la belleza” de alguien. “Ahora es glorificado el Hijo del hombre y Dios es
glorificado en él” significa, pues, “ahora se va a percibir la belleza del Hijo
del hombre y la belleza de Dios en él”.
Para los hombres la belleza significa,
a menudo, un atractivo, una fascinación, una seducción que después se revelan
engañosas: una hermosa apariencia, pero a la que no corresponde una realidad
igualmente hermosa. En cambio en la Biblia la belleza significa el esplendor de la verdad y “glorificar”
significa, por lo tanto, “mostrar la verdad profunda de un ser”, mostrar esa
verdad en todo su esplendor.
Jesucristo es “el más bello de los
hombres” (Sal 44) porque su verdad profunda es la más bella. Esa verdad
profunda es que Él es solo amor y misericordia, y que su destino es dar su vida
por nosotros para que nosotros podamos participar de su vida divina, de la vida
eterna que Él comparte con el Padre y con el Espíritu Santo. Dostoievski
escribió: “La belleza salvará al mundo”; y añadió a continuación: “Pero, ¿de
qué belleza se trata?”. Hay una belleza que es apariencia vacía de contenido,
que es cosmética que disfraza la vacuidad de un ser; y hay una belleza que es
Verdad y Amor: esa es la belleza de
Jesucristo y esa es la belleza que salvará al mundo.
Créame de nuevo, Señor
te pido perdón e imploro tu clemencia.
Hubo un tiempo en que yo no existía,
y Tú me creaste
Yo no había orado,
y Tú me hiciste.
Yo no había sido dado a luz,
y Tú me viste.
Yo no había aparecido,
y Tú tuviste piedad de mí.
Yo no te había invocado,
y tú me cuidaste.
Yo no había hecho un signo con la mano,
y Tú ya me habías mirado.
Yo no había suplicado,
y Tú me hiciste misericordia.
Yo no había articulado un sonido,
y Tú ya me habías escuchado.
Yo no había suspirado,
y tú ya habías inclinado tu oído hacia mí.
IV Domingo de Pascua
8 de mayo de 2022
(Ciclo C - Año par)
- Sabed que nos dedicamos a los gentiles (Hch 13, 14. 43-52)
- Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño (Sal 99)
- El Cordero los apacentará y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas (Ap 7, 9. 14b-17)
- Yo doy la vida eterna a mis ovejas ( Jn 10, 27-30)
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En el evangelio de hoy, queridos
hermanos, el Señor nos describe su relación con nosotros mediante la imagen del
pastor que cuida de sus ovejas. Y lo hace mediante cuatro afirmaciones
fundamentales:
1) Mis
ovejas escuchan mi voz. En nuestro mundo y en nuestra vida suenan
muchas voces (radio, televisión, medios de comunicación social, redes
sociales…): nosotros las oímos todas,
pero escuchamos sólo aquellas que
nuestro corazón elige. Se oye con los
oídos; pero se escucha con el
corazón, porque escuchar es abrir nuestra alma, en una actitud de atención, de
acogida y receptividad, hacia aquel que habla y hacia lo que nos dice. El
cristiano oye muchas voces pero escucha la voz del Señor otorgándole a ella una primacía
e importancia sobre todas las demás voces. Lo cual supone, por parte nuestra,
una opción, un acto libre, un juicio de valor.
Cómo se hace uno un canalla
III Domingo de Pascua
1 de mayo de 2022
(Ciclo C - Año par)
- Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo (Hch 5, 27b-32. 40b-41)
- Te ensalzaré, Señor, porque me has librado (Sal 29)
- Digno es el Cordero degollado de recibir el poder y la riqueza (Ap 5, 11-14)
- Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado (Jn 21, 1-19)
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Cada aparición del Resucitado es una
fuente de revelación para los discípulos. Antes de subir al cielo el Señor
tiene que inculcarles algunas verdades fundamentales, grabándolas en su
corazón. La primera verdad que el Señor les revela, en esta nueva aparición, es
la que ya les había dicho con anterioridad: “Sin mí no podéis hacer nada”.
Después de haber estado toda la noche trabajando sin obtener nada, aparece ahora
un desconocido que les indica que echen la red a la derecha de la barca y
recogen en un instante lo que no habían sido capaces de recoger en toda la
noche. Juan comprende enseguida que ese desconocido es el Señor, porque sólo Él
posee una palabra que es fuente de vida, una palabra que otorga fecundidad allí
donde el esfuerzo humano había fracasado: hacer lo que se ha estado haciendo
siempre, pero hacerlo bajo la palabra del
Señor, confiere a la vida una fecundidad inesperada.
Frases...
El objetivo del comunismo es hacer que los pobres sean ricos, mientras que el objetivo del cristianismo es hacer que los ricos se hagan pobres y que los pobres sean santos.
II Domingo de Pascua de la Divina Misericordia
24 de abril de 2022
(Ciclo C - Año par)
- Crecía el número de los creyentes, una multitud tanto de hombres como de mujeres, que se adherían al Señor (Hch 5, 12-16)
- Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia (Sal 117)
- Estuve muerto, pero ya ves: vivo por los siglos de los siglos (Ap 1, 9-11a. 12-13. 17-19)
- A los ocho días llegó Jesús (Jn 20, 19-31)
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El Señor se hace presente en medio de
sus discípulos, que están “con las puertas cerradas” porque tienen miedo, y les
saluda dándoles la paz; al mismo tiempo les muestra las llagas de las manos y
del costado. Al mostrarles sus llagas, les está diciendo que él es el mismo de
antes, el que sufrió y murió en la cruz, que no es otro. Al darles la paz, les
indica que esas llagas no son incompatibles con la paz, que él tiene la paz y
da la paz, porque ha aceptado el plan del Padre sobre él, el designio de amor para
con los hombres que comportaba el que él fuera la víctima, el cordero “sin defecto ni mancha” preparado desde “antes
de la fundación del mundo”. Al unir la donación de la paz con la mostración de
las llagas el Señor nos está diciendo que la paz nace del abandono filial al
Padre, de rezar de verdad el Padre Nuestro, de decir de verdad “hágase tu
voluntad”, aunque esa voluntad comporte el sufrimiento.
La humildad vence siempre al demonio
Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor
17 de abril de 2022
(Ciclo C - Año par)
- Hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos (Hch 10, 34a. 37-43)
- ste es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo (Sal 117)
- Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo (Col 3, 1-4)
- Él había de resucitar de entre los muertos (Jn 20, 1-9)
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El evangelio de hoy pone de relieve el papel de las mujeres que seguían y amaban a Jesús, en la constitución de la fe pascual, es decir, de la fe en la resurrección de Jesucristo. A lo largo de la vida terrena de Jesús, los evangelios nos hablan de algunas mujeres que le seguían y le servían con sus bienes (Lc 8, 3). A diferencia de los apóstoles, estas mujeres no fueron llamadas explícitamente por Jesús a su seguimiento, sino que son mujeres que, al encontrarse con él, entendieron inmediatamente que él era Aquel que su corazón esperaba desde siempre, Aquel en quien y por quien Dios iba a realizar su obra de salvación, en primer lugar en su propia vida; de alguna de ellas -de María Magdalena- el Señor había expulsado siete demonios (Lc 8, 2). Ellas habían comprendido también, de manera intuitiva, que “el asunto de Jesús” era Jesús mismo, era su Persona. Y por eso ellas cuidaban de Él, cuidaban de su Persona. Jamás ellas habrían planteado la cuestión que un día planteó Pedro: “Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido: ¿qué recibiremos, pues?” (Mt 19, 27). Esa cuestión es una cuestión propia de quien entiende que Jesús lleva entre manos un “asunto” -el Reino del que tanto habla- y quiere considerar la rentabilidad de implicarse en ese negocio. Sin embargo ellas tenían clarísimo que la recompensa era “estar con Él”: antes de que Pablo lo escribiera, ellas ya sabían que “estar con Cristo es, con mucho, lo mejor” (Flp 1, 23), y su corazón ya estaba colmado por la presencia del Señor.
Viernes Santo
15 de abril de 2022
(Ciclo C - Año par)
- Él fue traspasado por nuestras rebeliones (Is 52, 13 - 53, 12)
- Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu (Sal 30)
- Aprendió a obedecer; y se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación (Heb 4, 14-16; 5, 7-9)
- Pasión de nuestro Señor Jesucristo (Jn 18, 1 - 19, 42)
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La vida de Jesús, queridos hermanos,
fue como la nuestra, como es toda vida humana. En ella el peso de las
circunstancias, de las “casualidades”, fue enorme y determinó gran parte de su
desarrollo. Pero lo típico de Jesús fue que él supo discernir, a través de todo
ello, una llamada del Padre del cielo,
una misión que el Padre le
encomendaba, y que supo entregarse a ella de todo corazón. Por eso el Señor no
vivió sus circunstancias como fatalidad sino como vocación, como llamada, como misión.
Jueves Santo
14 de abril de 2022
(Ciclo C - Año par)
- Prescripciones sobre la cena pascual (Éx 12, 1-8. 11-14)
- El cáliz de la bendición es comunión de la sangre de Cristo (Sal 115)
- Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor (1 Cor 11, 23-26)
- Los amó hasta el extremo (Jn 13, 1-15)
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La Iglesia celebra hoy los tres dones
que el Señor nos entregó en la última cena: el don de la Eucaristía, el don del
sacerdocio y el don del mandamiento nuevo que el Señor ejemplificó en el
lavatorio de los pies y que formuló, un poco más adelante, diciendo: “Os doy un
mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los
otros” (Jn 13,34).
El tercer mandamiento
Domingo de Ramos
10 de abril de 2022
(Ciclo C - Año par)
- Bendito el que viene en nombre del Señor (Lc 19, 28-40)
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- No escondí el rostro ante ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado (Is 50, 4-7)
- Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (Sal 21)
- Se humilló a sí mismo; por eso Dios lo exaltó sobre todo (Flp 2, 6-11)
- Pasión de nuestro Señor Jesucristo (Lc 22, 14 - 23, 56)
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Oración por un difunto
V Domingo de Cuaresma
3 de abril de 2022
(Ciclo C - Año par)
- Mirad que realizo algo nuevo; daré de beber a mi pueblo (Is 43, 16-21)
- El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres (Sal 125)
- Por Cristo lo perdí todo, muriendo su misma muerte (Flp 3, 8-14)
- El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra (Jn 8, 1-11)
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Al
escuchar este santo evangelio podemos tener la impresión de que la ley de
Moisés era excesivamente dura y exagerada al dictaminar que “si alguno comete
adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera deben ser
castigados con la muerte” (Lev 20,10). Sin embargo la ley de Moisés es la ley
que Dios dio a Moisés, es decir, es
la ley de Dios y lo que ella hace es expresar la verdad de las cosas. Y la
verdad de las cosas es que el pecado es
como un suicido del ser, porque el ser del hombre consiste en ser una mera
relación a Dios y quien peca rompe esa relación que le constituye y, por lo
tanto, se está suicidando, está negando el fundamento, el origen y la finalidad
de su ser, y en consecuencia, se está autodestruyendo. Y esto es lo que san Pablo,
con toda razón, afirma cuando dice que “el salario del pecado es la muerte” (Rm
6, 23).
Las extrañas profundidades del corazón
Autor: Vasili GROSSMAN
Título: Vida y destino
Editorial: Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2007, (pp. 416-419)
IV Domingo de Cuaresma
27 de marzo de 2022
(Ciclo C - Año par)
- El pueblo de Dios, tras entrar en la tierra prometida, celebra la Pascua (Jos 5, 9a. 10-12)
- Gustad y ved qué bueno es el Señor (Sal 33)
- Dios nos reconcilió consigo por medio de Cristo (2 Cor 5, 17-21)
- Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido (Lc 15, 1-3. 11-32)
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La liturgia de este cuarto domingo de cuaresma nos habla de la necesidad de reconciliación que todos tenemos, que el mundo y la humanidad tienen, y de las condiciones para que esa reconciliación sea posible. El evangelio de hoy nos presenta el plan del Padre, el deseo de Dios: que todos vivamos juntos, con Él, en su casa, compartiéndolo todo: “hijo mío, todo lo mío es tuyo”, le dice el padre de la parábola a su hijo mayor. Pero ese designio divino se ve contestado por los dos hijos: el pequeño quiere vivir su vida lejos del padre, mientras que el mayor quiere comerse un cabrito “con sus amigos”, es decir, sin el padre cuya presencia, al parecer, le estropearía la fiesta. A los dos les estorba la presencia del padre y quieren vivir sin él; el pequeño se marcha físicamente de la casa del padre (¡cuántos se han ido en estos años de la Iglesia en España!), y el mayor no se marcha físicamente pero su corazón está lejos del corazón del padre, está tan lejos que, cuando regresa su hermano, no lo quiere reconocer como hermano (“ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres”), ni quiere compartir la alegría del padre. Lo cual nos muestra que no basta con “estar en la Iglesia” para estar con Dios.
III Domingo de Cuaresma
20 de marzo de 2022
(Ciclo C - Año par)
- “Yo soy” me envía a vosotros (Éx 3, 1-8a. 13-15)
- El Señor es compasivo y misericordioso (Sal 102)
- La vida del pueblo con Moisés en el desierto fue escrita para escarmiento nuestro (1 Cor 10, 1-6. 10-12)
- Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera (Lc 13, 1-9)
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El evangelio de hoy nos habla el
lenguaje de los periódicos y de los telediarios: la actualidad siempre trae
noticias de accidentes y desgracias; también de crímenes. A Jesús le relatan
uno de esos crímenes y él por su cuenta añade el relato de un accidente laboral
en el que murieron dieciocho obreros.
Siempre que ocurren cosas de este tipo
nosotros tendemos a preguntarnos el por qué y nos gustaría poder responder en
términos estrictos de causa-efecto. Sin embargo Jesús no se interesa por el por qué, sino por el significado que esos acontecimientos
tienen. Jesús no busca una explicación racional del tipo causa-efecto, sino que
hace una lectura espiritual de esos
acontecimientos convirtiéndolos en un signo
de la llamada de Dios.
Belleza y bondad
Aquellos que están habitados por las cualidades que acabamos de mencionar consiguen conservar su nobleza y dignidad en la adversidad. Sus figuras brillan con una extraña belleza que nos conmociona y nos confunde, irradian una luz que procede de la belleza del alma. Todos los santos, anónimos o conocidos, se cuentan entre los tipos más bellos de la humanidad. Se trata de una belleza conmovedora, consoladora, que no declina. Entre los más conocidos, limitándome al cristianismo, pienso en un Francisco de Asís, en un Vicente de Paúl, en un Carlos de Foucauld, en las tres Teresas, la gran Teresa, la pequeña Teresa y la madre Teresa. Entre ellos muchos tienen el rostro curtido surcado de arrugas causadas por el sol exterior y la llama interior, y, al mismo tiempo, de ellos emana una dulzura luminosa porque poseen un lazo íntimo con la transcendencia. Se sabe que la transcendencia en cuestión, a los ojos de estos santos, no es una entidad vaga e impersonal. Se trata del Dios vivo y único, fuente de lo verdadero, lo bueno y lo bello. Lo que estos santos adoran no es en modo alguno un estar delante de, sino un rostro, una presencia. Un rostro cuyo contorno no pueden identificar, ya que es muy cierto que dicho rostro contiene una gran parte de aura invisible. Presencia a la vez íntima y distante: íntima porque se encuentra en el fundamento de todos los seres; distante, porque es promesa en sí misma, exigencia en sí misma. Doble modo cuya necesidad comprenden todos los santos prendados de pasión mística, ya que saben que la proximidad excesiva a esta presencia divina los consumiría. No olvidan que los apóstoles se postraron en el momento de la Transfiguración de Cristo. Mientras tanto, permanecen arrodillados, dejándose inundar por la fuente de lo bueno y lo bello. Entonces se vislumbra a través de ellos una belleza que ya no es la del galán o del top-model; es una belleza, como hemos dicho, infinitamente más conmovedora y duradera, la belleza del alma que esparce sin contar los dones beneficiosos de la bondad. ¿Por qué todos los enamorados son bellos? El motivo nos parece evidente: al amar, ven sus capacidades para la bondad y la belleza exaltadas por la presencia del otro. Entonces, ¿por qué limitarnos únicamente a los enamorados? ¿Por qué no ampliar afirmando alto y claro: cualquier rostro humano, cuando está habitado por la bondad, es bello?
Autor: François CHENG
Título: Mirar y pensar la belleza
Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2020, (pp. 43-45)
II Domingo de Cuaresma
13 de marzo de 2022
(Ciclo C - Año par)
- Dios inició un pacto fiel con Abrahán (Gén 15, 5-12. 17-18)
- El Señor es mi luz y mi salvación (Sal 26)
- Cristo nos configurará según su cuerpo glorioso (Flp 3, 17 - 4, 1)
- Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió (Lc 9, 28b-36)
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Abraham le dijo al Señor: “¿qué me vas
a dar, si me voy sin hijos?” (Gn 15,2). Son las primeras palabras que Abraham
dirige a Dios y en ellas le abre su corazón y le muestra su inquietud. Pues a
Abraham la vida le ha ido muy bien, es un hombre rico, felizmente casado con
Sara, pero no ha tenido hijos; y ésta es la herida interior que tiene, el dolor
que le habita. Y Abraham abre su corazón a Dios y le muestra su dolor: “He aquí
que no me has dado descendencia, y un criado de mi casa me va a heredar” (Gn 15,3).
Y entonces el Señor le hace una promesa desorbitada, humanamente increíble:
“Mira al cielo, cuenta las estrellas si puedes. Así será tu descendencia”. Es
tan increíble que Abraham se atreve a pedirle a Dios un signo de que la promesa
de la descendencia se cumplirá. Y Dios le da un signo.
La Iglesia, santa y pecadora
Catequesis parroquial nº 169
(Charla cuaresmal 3/3)
Autor: D. Fernando Colomer FerrándizLa sabiduría de Dios
Catequesis parroquial nº 168
(Charla cuaresmal 2/3)
Autor: D. Fernando Colomer FerrándizFecha: 9 de marzo de 2022
El Dios de los abismos
Catequesis parroquial nº 167
(Charla cuaresmal 1/3)
Autor: D. Fernando Colomer FerrándizFecha: 8 de marzo de 2022









