No cabe duda que hay una necesidad de callarse sobre la esencia: por un pudor extremo, se respeta la zona de lo inviolable, de lo “no-expresado”·. Por motivos de paz, de caridad (a veces por la impotencia que afecta a todo lenguaje), se honra a lo esencial con el silencio. En las familias más unidas, en los amores más tiernos, hay temas de los que no hay que hablar.
Pero llega un momento en que este silencio sobre lo esencial ya no puede ser observado sin lesionar el deber de sinceridad y de verdad, sin poner en peligro el núcleo mismo de lo esencial. Entonces se siente que ese tan vivo respeto del hombre por el hombre, que aconseja callarse sobre las esencias, no puede ser guardado sin tener mala conciencia.
En una época en que las ciencias humanas penetran en las zonas inconscientes, zonas que nos han revelado Freud y Marx y en cuyas profundidades nada queda oculto, es extraño ver crecer el silencio sobre lo que es esencial en nuestras sociedades parlanchinas.
Me extraño del silencio sobre Dios.
Autor: Jean GUITTON
Título: Silencio sobre lo esencial
Editorial: Edicep, Valencia, 1988, (pp. 9-10)





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