entra en esta plaza rebelde,
toma mis afectos que el mundo te ha robado;
retómalos porque te pertenecen a ti,
como un tributo que yo te debo.
En mi corazón,
la imagen del mundo se ha grabado con tal fuerza
que la tuya ya no se puede percibir.
Tú solo, Señor, eres quien lo ha creado
y tú solo eres quien puede recrearlo de nuevo.
Tú solo has podido formar en él tu imagen,
tú solo puedes reformar y reimprimir
tu imagen difuminada.
Todo lo que no seas tú, Señor,
no puede colmar mi esperanza.
Blas Pascal
(1623-1662)
(1623-1662)
