I Domingo de Cuaresma

 


I Domingo de Cuaresma
(Ciclo A - Año par)
22 de febrero de 2026

Oración para después de comulgar

Dios mío,
cuando aceptas que te reciba, te coma y te beba,
y por un momento estableces tu morada en mí,
haz que mi corazón palpite con el tuyo.

Purifícalo de todo lo que es terrenal,
de todo lo que es orgullo y sensualidad,
de todo lo que es duro y cruel,
de toda perversidad, de todo desorden, de toda mortalidad.

Llénalo tanto de ti que ni los acontecimientos del momento,
ni las circunstancias de la época tengan poder de alterarlo,
sino que en tu amor y en tu temor pueda hallarse en paz.


San John Henry Newman

Miércoles de Ceniza

 


Miércoles de Ceniza
(Ciclo A - Año par)
18 de febrero de 2026


VI Domingo del Tiempo Ordinario

 


VI Domingo del Tiempo Ordinario
(Ciclo A - Año par)
15 de febrero de 2026


Bondad y desprendimiento

Un día vi lo que no se ve nunca. Vi como alguien moría de amor. Fue en un café, un otoño, en París. La joven que hablaba conmigo acababa de ser abandonada por un hombre de corazón de oro. Habían compartido su pan diez años completos. La abandonó como uno deja de leer un libro, ganado en un segundo por un sueño analfabeto. Había bastado un gesto que nada anunciaba para que aquella joven se hubiera descubierto tan vana como un libro tirado en el parqué de una habitación. Desde entonces, iba como un fantasma por las calles superpobladas de rostros inútiles. El cuchillo de la separación se había hundido en su corazón y su mano se movía con cada respiración. No maldecía ni se lamentaba. Intentaba comprender lo que ni siquiera podían comprender los ángeles, enloquecidos a su alrededor como abejas que han perdido el camino de la colmena. No sabía hablar de otra cosa más que de su amigo, ninguna palabra era suficiente para expresar su grandeza y su inteligencia. En la palabra de ella, él era como la nieve en pleno verano, cuando parece que una magia blanca como esa no volverá jamás. El mundo en que vivimos está encantado por el amor y sin ese encantamiento no permaneceríamos en él ni un segundo. Desde nuestro nacimiento, somos arrojados a un reducto en el que no podríamos más que perecer, si no tuviéramos el tragaluz del corazón mirando al cielo. Lo único real en esta vida es el corazón. Entonces ¿por qué nos empeñamos en soñar con otras cosas? Los vagos sentimentalismos con los que las personas se quitan el frío unas a otras son como las ramitas que sirven para encender un fuego: arden y mueren inmediatamente. La llama que daba a los rostros de aquella mujer y de su amigo el rojo y el oro de una pintura de Georges de La Tour se nutría de un alimento mucho más bello. Dios se paseaba maravillado por las palabras de los dos como un campesino por sus tierras. Si Dios no está en nuestras historias de amor, entonces nuestras historias de anublan, se desmoronan y se hunden. No es esencial que se nombre a Dios. Ni siquiera es indispensable que conozcan su nombre los que se aman: basta con que se encuentren en el cielo en esta tierra. Aquella mujer había conocido esa gracia, y esa gracia se le retiraba. En el café donde yo la escuchaba aquel día, ella hablaba del cielo y de su amigo, de su fuga, como si nada, y su palabra era como dos manos apretadas contra una herida por donde la luz brotaba a chorros. La sala donde estábamos sentados era tan atroz como la ciudad que la rodeaba, enervante y ruidosa –como si hubieran puesto una música estridente en la habitación de un agonizante-. Si dejamos de respirar en el cielo, nos ahogamos en la nada: así de simple y de claro.





Autor: Christian BOBIN
Texto: Resucitar
Editorial: Encuentro, Madrid, 2017, (pp. 94-96)






V Domingo del Tiempo Ordinario

 

V Domingo del Tiempo Ordinario
(Ciclo A - Año par)
8 de febrero de 2026

Frases...

Lucidez espiritual

“El que ve sus pecados es más grande que el que ve a Dios”


Isaac el Sirio

IV Domingo del Tiempo Ordinario

 


IV Domingo del Tiempo Ordinario
(Ciclo A - Año par)
1 de febrero de 2026

  • Dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre (Sof 2, 3; 3, 12-13)
  • Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos (Sal 145)
  • Dios ha escogido lo débil del mundo (1 Cor 1, 26-31)
  • Bienaventurados los pobres en el espíritu (Mt 5, 1-12a)
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Ser padre

De todas las cosas que un padre da a su hijo, su palabra es sin duda una de las más esenciales: casi igual que el don de la vida. Un padre mudo o áfono no es capaz de asumir su papel en relación a su hijo. Pues no basta que el padre engendre y dé la vida. Es necesario que se haga cargo de ella, que la oriente y que le dé un sentido; hace falta que la llame por su nombre. De no hacerlo la vida de su propio hijo quedará siempre informe, como una masa de posibilidades infinitas, pero incapaz de realizar alguna de ellas porque ningún padre la habrá señalado, dándole un nombre y una identidad. Por su palabra, el padre engendra a su hijo una segunda vez, y lo lanza confiado a la aventura de su propia existencia.

André Louf

III Domingo del Tiempo Ordinario

 


III Domingo del Tiempo Ordinario
(Ciclo A - Año par)
25 de enero de 2026

  • En Galilea de los gentiles el pueblo vio una luz grande (Is 8, 23b - 9, 3)
  • El Señor es mi luz y mi salvación (Sal 26)
  • Decid todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros (1 Cor 1, 10-13. 17)
  • Se estableció en Cafarnaún, para que se cumpliera lo dicho por Isaías (Mt 4, 12-23)
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Frases...

Sentimientos y realidad


“Dios no es un dios de emociones sentimentales, sino el Dios de la realidad”



Dietrich Bonhoeffer

Recibe Señor

Recibe, Señor, nuestros miedos y transfórmalos en confianza.
Recibe, Señor, nuestro sufrimiento y transfórmalo en conocimiento.
Recibe, Señor, nuestro silencio y transfórmalo en adoración.
Recibe, Señor, nuestras crisis y transfórmalas en madurez.
Recibe, Señor, nuestras lágrimas y transfórmalas en plegaria.
Recibe, Señor, nuestra ira y transfórmala en paciencia.
Recibe, Señor, nuestro desánimo y transfórmalo en fe.
Recibe, Señor, nuestra soledad y transfórmala en contemplación.
Recibe, Señor, nuestras amarguras y transfórmalas en paz del alma.
Recibe, Señor, nuestra espera y transfórmala en esperanza.
Recibe, Señor, nuestra muerte y transfórmala en resurrección.



Arnaldo Pangrazzi

II Domingo del Tiempo Ordinario

 


II Domingo del Tiempo Ordinario
(Ciclo A - Año par)
18 de enero de 2026

  • Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación (Is 49, 3. 5-6)
  • Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad (Sal 39)
  • A vosotros, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (1 Cor 1, 1-3)
  • Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo (Jn 1, 29-34)
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La Iglesia Católica y la Ortodoxa



Comentario de un usuario del canal de YouTube:

Sea contigo la alegría. Padre, he recibido la inspiración de sugerirle tocar el tema de la comunión entre la Iglesia Ortodoxa y Católica Romana, me parece su aporte podría venir a iluminar mucho esta cuestión teológica. Yo como Católico Romano me manifiesto algo confuso por los singulares tesoros y perlas de tan gran valor escondidas o más bien iluminadoras tanto de oriente como de occidente. Sé que usted suele tomar referencias y por eso quizá haga falta marcar un nuevo parámetro de comprensión y de comunión. Al conocer poco a poco y más a fondo el amor por oriente crece en mí quizá tanto o más como por occidente. No sé, creo que Dios nos está hablando ya con cierta vehemencia sobre este tema. Lo pongo sobre la mesa, ya Dios dirá. Gracias desde C.R.

Resupuesta:


Querido hermano y amigo en Cristo:

La ausencia de una total comunión entre la Iglesia católica y la Ortodoxa constituye un gran dolor para los cristianos conscientes del deseo que Cristo expresó la noche de su pasión: “Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17, 21). Tanto más profundo cuanto que la Iglesia católica reconoce en la Ortodoxia una fidelidad a la verdad de la fe, una sucesión apostólica indiscutible, y la validez plena de los sacramentos. Para la Iglesia católica los obispos ortodoxos son verdaderos obispos, como los presbíteros ortodoxos son verdaderos presbíteros y sus celebraciones eucarísticas son verdaderas, así como los demás sacramentos. Las restricciones en la intercomunión son más de orden disciplinar que de carácter dogmático.

Esto es lo que explica que tantos católicos, como usted, se sientan atraídos por los tesoros de fe y de espiritualidad que la Ortodoxia posee, porque esos tesoros son “nuestros”, es decir, de todos los cristianos, católicos y ortodoxos. La Ortodoxia ha tenido una especial sensibilidad espiritual, un carácter más “contemplativo” que la Iglesia católica que ha estado más polarizada en la acción misionera. La evangelización del mundo ha sido realizada principalmente por la Iglesia católica (y más adelante por los cristianos reformados), mientras que la Ortodoxia ha custodiado la verdad de la fe y de la liturgia con un amor y un fervor verdaderamente ejemplares.

Felicidad y política

El derecho a la “búsqueda de la felicidad” figura en la Declaración de Independencia de Estados Unidos, de 1776. La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 estipula que sus principios tienen como finalidad “la felicidad de todos”. Al mismo tiempo la tradición liberal ha considerado siempre que la esfera de la felicidad no afecta a la política, sino a los individuos. Recordemos la famosa fórmula de Benjamin Constant: “Que el Estado se limite a ser justo; ya nos encargaremos nosotros de ser felices”.

La felicidad no es solo un asunto extrapolítico, sino también independiente de la técnica, del progreso, de la fuga hacia adelante del consumo. Consumimos cada vez más, pero no por eso somos más felices. El mundo técnico permite que tengamos una vida más larga y materialmente más cómoda. Es mucho. Pero esto no es la felicidad, que huye con obstinación de las garras de los individuos. Mientras el dominio técnicocientífico crece indefinidamente, la felicidad sigue siendo lo más indomeñable, o más imprevisible del mundo humano: ilumina nuestra existencia cuando le viene en gana, por lo general sin que seamos totalmente responsables. La felicidad viene cuando no se la espera y se nos va cuando creemos tenerla segura. Ni la política ni la Historia son mecanismos que avancen gloriosamente hacia la felicidad. Vistos desde el exterior, perecemos “niños mimados”; desde dentro, la vida parece cada vez más difícil, más caótica, más estresante.

Bautismo del Señor

 


Bautismo del Señor
(Ciclo A - Año par)
11 de enero de 2026


Frases...

Miedo

“Me he habituado a vivir en el umbral de mí mismo; en el interior está demasiado oscuro”


Antoine Blondin

Epifanía del Señor

 


Epifanía del Señor
(Ciclo A - Año par)
6 de enero de 2026



Domingo II después de Navidad



Domingo II después de Navidad
(Ciclo A - Año par)
4 de enero de 2026

  • La sabiduría de Dios habitó en el pueblo escogido (Eclo 24, 1-2. 8-12)
  • El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros (Sal 147)
  • Él nos ha destinado por medio de Jesucristo a ser sus hijos (Ef 1, 3-6. 15-18)
  • El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn 1, 1-18)
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Santa María, Madre de Dios

 


Santa María, Madre de Dios
(Ciclo A - Año par)
1 de enero de 2026

  • Invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel y yo los bendeciré (Num 6, 22-27)
  • Que Dios tenga piedad y nos bendiga (Sal 66)
  • Envió Dios a su Hijo, nacido de mujer (Gal 4, 4-7)
  • Encontraron a María y a José y al niño. Y a los ocho días, le pusieron por nombre Jesús (Lc 2, 16-21)
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