Los dos caminos

Las monjas nos enseñaron
que hay dos caminos que puedes seguir en la vida:
el de la naturaleza y el de lo divino.

Debes elegir cuál vas a seguir.

Lo divino no busca agradarse a sí mismo,
acepta ser desairado,
olvidado,
acepta los insultos
y las heridas.

La naturaleza solo busca agradarse a sí misma
y conseguir que otros le agraden.
Le gusta dárselas de gran señora,
salirse con la suya.
Encuentra razones para ser infeliz
cuando todo el mundo que la rodea resplandece
y el amor sonríe a través de todas las cosas.

Nos enseñaron que nadie que amara el camino de lo divino
acabaría mal.

Yo te seré fiel,
no importa lo que me suceda.

(De la película El árbol de la vida)

XI Domingo del Tiempo Ordinario

17 de junio de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • Yo exalto al árbol humilde (Ez 17, 22-24)
  • Es bueno darte gracias, Señor (Sal 91)
  • En destierro o en patria, nos esforzamos en agradar al Señor (2 Cor 5, 6-10)
  • Es la semilla más pequeña, y se hace más alta que las demás hortalizas (Mc 4, 26-34)
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Rey del cielo, consolador...


Ésta es la oración más extendida en la Iglesia ortodoxa. Nunca se inicia una acción importante, tanto en la Iglesia como en el mundo, sin pronunciar esta oración. En la Iglesia, es la plegaria que introduce siempre la oración haciéndose eco de las palabras de san Pablo: "Y de igual manera, también el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos pedir como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables, y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios (Rm 8, 26-27). Y en los asuntos del mundo es una plegaria muy adecuada porque lo visible debe estar unido a lo invisible, de modo que se simbolicen mutuamente, y, como dice Máximo el Confesor, sólo el Espíritu Santo puede unir lo visible y lo invisible.

"Cristo" significa "ungido", y por eso el Señor se presentó a sí mismo, en la sinagoga de Nazaret, como “ungido” por el Espíritu Santo (Lc 4, 16-21). San Gregorio de Nisa afirma: “La noción de unción sugiere que no hay ninguna distancia entre el Hijo y el Espíritu. Pues del mismo modo que entre la superficie del cuerpo y la unción del aceite, no hay ningún intermediario, así es también inmediato el contacto del Hijo con el Espíritu, de tal manera que para encontrar al Hijo por la fe, es necesario encontrar antes el aceite por el contacto”. Por eso afirma san Pablo: "Porque el Señor es el Espíritu (…) así es como actúa el Señor, que es Espíritu" (2 Co 3, 17-18). Cristo y el Espíritu Santo son dos realidades inseparables, como las dos caras de una misma moneda.

Rey del cielo

La palabra "rey" afirma la divinidad del Espíritu Santo, tal como lo hizo el segundo Concilio ecuménico en el año 381. El Espíritu Santo no es una fuerza anónima sino Dios, una misteriosa "hipóstasis" divina, un modo único de subsistencia de la divinidad, como lo son también el Padre y el Hijo.

El "cielo" designa el mundo divino, el "Mar de la Divinidad", como gusta decir la tradición siríaca. El Espíritu Santo es el "Reino del Padre y la Unción del Hijo" tal como afirma, entre otros, san Gregorio de Nisa. Como rey, reina, pero reinar para Dios significa servir. El Espíritu Santo es el rey del cielo porque sirve la comunión de las otras dos hipóstasis divinas, del Padre y del Hijo. Existe el Uno, que es el Padre; el Otro, que es el Hijo; y la superación de toda oposición se hace en el Espíritu Santo que no reabsorbe al Otro en el Uno -como suele ocurrir en las espiritualidades asiáticas y en la gnosis- sino que constituye un Tercero, una Diferencia tres veces santa que sella la unidad divina, beso eterno del Padre y del Hijo, que les mantiene en su misteriosa alteridad constitutiva de la unidad más perfecta que existe, la de la Santa Trinidad. 

El Nombre de Dios que nos revela Jesús comporta una presencia recíproca entre el Padre y el Hijo: “Creedme, yo estoy en el Padre y el Padre está en mi” (Jn 14,11). Pero esta reciprocidad de la paternidad y de la filiación, comporta, en Dios, la presencia de un tercero, de una tercera persona, originada también en el Padre, pero no como un segundo hijo, sino con una alteridad original en relación al Padre y al Hijo: el Espíritu Santo. El ser del Dios que “es Amor” (1Jn 4,16) no puede consistir en una única persona, pero tampoco en dos: hacen falta tres para que la comunión de las personas sea amor y no simple reflejo especular. El amor que es Dios consiste en esto: el Padre sólo es Dios comunicando todo su ser y su vida divina al Hijo y al Espíritu; al Espíritu por el Hijo único, y a este Hijo muy amado en el Espíritu Santo. En el amor que es Dios nunca hay terzo scomodo, como en la comedia italiana: el tercero nunca es inoportuno. Tal es la característica del amor de Dios en Él y en quienes participan de él: amor abierto, dinamismo incansable de comunión, de una comunión cada vez más amplia, a la que todos puedan incorporarse, pues Dios quiere “que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad” (l Tm 2,4).

Consolador

El hombre es un ser necesitado de consuelo ya que su vida se ve sometida a múltiples aflicciones que, a menudo, le dejan des-consolado. Consolar es aliviar la aflicción para que ésta no sofoque la esperanza, para que el alma y el corazón del hombre no se vean abocados a la desesperación. Pero es muy difícil hacerlo porque el alma humana no es comparable a una superficie lisa, perfectamente abarcable con la vista. El alma humana es más bien semejante a esos vestidos que vemos en los cuadros de la pintura flamenca, que caen en innumerables pliegues. Los "pliegues" o recovecos del alma humana son, en efecto, innumerables y nunca puede estar uno seguro de haberlos visitado todos.

Por eso es tan difícil consolar, porque normalmente desconocemos de qué secreto repliegue del alma procede la congoja que nos invade y que impide que nuestra alma "vibre" ante algo que no sea el propio dolor o la propia aflicción. Porque para consolar no basta con recordar determinadas verdades que complementen o reequilibren las "verdades" que el dolor pone de relieve (por ejemplo, que él o ella ya no está aquí…). No basta con recordar esas verdades: hace falta, además, que esas verdades hagan "vibrar" alguna "cuerda" interior de mi alma, que encuentren algún eco afectivo en mi corazón. Pues sólo así el corazón del hombre no se deja acaparar por la marea del sufrimiento y mantiene un espacio para la esperanza.

X Domingo del Tiempo Ordinario

10 de junio de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • Pongo hostilidad entre tu descendencia y la descendencia de la mujer (Gén 3, 9-15)
  • Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa (Sal 129)
  • Creemos y por eso hablamos (2 Cor 4, 13 - 5,1)
  • Satanás está perdido (Mc 3, 20-35)
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Oh alto y glorioso Dios,
ilumina las tinieblas de mi corazón,
y dame fe recta, 
esperanza cierta
y caridad perfecta, 
sentido y conocimiento, Señor,
para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.
Amén.


San Francisco de Asís (+1226)
(Oración que decía ante el crucifijo de San Damián)

Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

3 de junio de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha concertado con vosotros (Éx 24, 3-8)
  • Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor (Sal 115)
  • La sangre de Cristo podrá purificar nuestra conciencia (Heb 9, 11-15)
  • Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangre (Mc 14, 12-16. 22-26)
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La Iglesia según el abate Gastón

(El abate Gastón es el protagonista de la novela de Bruce Marshall, “A cada uno un denario”. Se trata de un hombre sencillo, carente de grandes recursos oratorios, pero dotado de una fe profunda y de una gran bondad, que es considerado por sus compañeros de sacerdocio como un poco inferior a ellos, pero que tiene muy claro que él a quien ha dado su vida es al Señor. Recogemos aquí algunas de sus afirmaciones sobre el misterio de la Iglesia entresacadas de distintos pasajes de esta larga y gran novela)

(Durante la Primera Guerra Mundial, en el campo de batalla) 

Empezaron a llegar los heridos en sus camillas y el capellán volvió de la iglesia llevando el cuerpo de Dios en el revés de su casco de acero. El abate Gastón se sintió feliz al ver al capellán con su corta estola blanca, porque sabía que aquél era el significado del mundo, aun cuando los moribundos no lo comprendieran.

* * *

(En la parroquia de Paris donde ejerce el ministerio después de la guerra) 

El siguiente que visitó al abate Gastón fue el abate Paquin. Llegó poco después de que el párroco se marchase. Estaba abatido. Contó que había vuelto de la guerra lleno de ansias de convertir al mundo entero, y que el señor cura lo había acusado de herejía, cisma y orgullo espiritual. Dijo que no habría esperanza para la Iglesia mientras hombres de criterio tan estrecho como el canónigo Litro oficiasen en los altares.

El abate Gastón lo escuchó pacientemente. Siempre habría esperanza para la Iglesia, dijo a su vez; y no sólo esperanza, sino certeza. La Iglesia era una larga paciencia, dijo el abate Gastón.

* * *

En la capilla estaba impartiéndose la Bendición con el Santísimo Sacramento. En el altar, nubes de incienso empañaban las llamas de los cirios. Con una capa pluvial bordada de oro viejo, el capellán mecía el incensario mientras la escasa congregación entonaba el Tantum ergo. El cardenal y el joven sacerdote se arrodillaron juntos en una pequeña galería lateral, de frente al altar. Envuelto en el velo humeral, el capellán elevaba la soledad de Dios por encima de la soledad de los hombres. Después volvió a poner la hostia en el tabernáculo. En una dulce niebla azul, todos cantaron sus alabanzas al Señor, porque Su misericordia se confirmaba sobre ellos.

Santísima Trinidad

27 de mayo de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • El Señor es el único Dios allá arriba en el cielo y aquí abajo en la tierra; no hay otro (Dt 4, 32-34. 39-40)
  • Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad (Sal 32)
  • Habéis recibido un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: "¡Abba, Padre!" (Rom 8, 14-17)
  • Bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mt 28, 16-20)
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Mira a la estrella

Si se levantan los vientos de las tentaciones,
si tropiezas con los escollos de la prueba,
mira a la estrella, invoca a María.

Si te agitan los olas de la soberbia,
de la ambición o de la envidia,
mira a la estrella, invoca a María.

Si la ira, la avaricia o la impureza
impelen violentamente la nave de tu alma,
mira a María.

Si turbado con la mirada de tus pecados,
confuso ante la fealdad de tu conciencia,
temeroso ante la idea del juicio,
comienzas a hundirte en la sima sin fondo de la tristeza
o en el abismo de la desesperación,
piensa en María.

En los peligros, en las angustias, en las dudas,
piensa en María, invoca a María.

No se parte María de tu boca, no se aparte de tu corazón;
y, para conseguir su ayuda intercesora,
no te apartes tú de los ejemplos de su virtud.
No te descaminarás si la sigues, no desesperarás si la ruegas,
no te perderás si en Ella piensas.

Si Ella te tiene de su mano, no caerás;
si te protege, nada tendrás que temer;
no te fatigarás, si es tu guía;
llegarás felizmente al puerto, si Ella te ampara.


San Bernardo

Pentecostés

20 de mayo de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar (Hch 2, 1-11)
  • Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra (Sal 103)
  • Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo (1 Cor 12, 3b-7. 12-13)
  • Ven, Espíritu Divino (Secuencia)
  • Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo; recibid el Espíritu Santo (Jn 20, 19-23)
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Vigilia de Pentecostés

19 de mayo de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • Se llama Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra (Gén 11, 1-9)
  • Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra (Sal 103)
  • El Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables (Rom 8, 22-27)
  • Manarán ríos de agua viva (Jn 7, 37-39)
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Oración de San Efrén


Esta oración es empleada por las iglesias de Oriente durante la Cuaresma, acompañada de tres grandes "metanias", es decir, postraciones tocando con la frente el suelo para suplicar la conversión. "Metania" es una palabra emparentada con "metanoia" (conversión).

La oración supone que hay un camino de conversión, pero que en ese camino hay obstáculos debidos a nuestra condición pecadora, la que Jesús recordó a quienes querían lapidar a la mujer adúltera, y le pide a Dios que no permita que quedemos atrapados por esos obstáculos. La oración enumera cuatro grandes obstáculos: el espíritu de pereza, de desaliento, de dominación y de vana palabrería.

SEÑOR Y DUEÑO DE MI VIDA

Estas palabras subrayan la transcendencia de Dios, pero "dueño" no significa aquí a un tirano sino al Padre que quiere adoptarme en su único Hijo respetando infinitamente mi libertad. La manera de ejercer su "señorío" la hemos visto en la encarnación de su único Hijo que nace en un establo, se deja asesinar por nuestra libertad cruel, resucita y se revela a aquellos que le aman. Su grandeza se revela en la manera como ejerce su ser "Señor y Dueño" de mi vida y de toda vida, porque toda vida procede de Él: como un servidor: "Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve" (Lc 22, 27).

Mi relación con este Señor y Dueño no es, pues, una relación de esclavitud sino de libre confianza, porque no hemos recibido "un espíritu de esclavos para recaer en el temor", sino un espíritu de "hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre! (Rm 8, 15). Él es el "Dueño de mi vida" porque Él es la fuente de la que mana la vida, que yo no ceso de recibir de Él, puesto que es Él quien me la dona y quien me per-dona y de ese modo me la vuelve a dar, abriéndome un porvenir sobreabundante allí donde yo, con mi pecado, me había cerrado todo porvenir: "Vete, y en adelante no peques más" (Jn 8, 11). Yo sólo existo por este amor infinitamente discreto que me eleva más allá de todo condicionamiento, de toda necesidad, que se hace servidor para que quienes quieren ser sus servidores lleguen a ser amigos suyos (Jn 15, 13).

NO ME ABANDONES AL ESPÍRITU DE PEREZA

La pereza significa esencialmente el olvido, es decir, la incapacidad para asombrarse y maravillarse de la realidad, la incapacidad para ver. La pereza es como una anestesia de todo el ser, como una insensibilidad. Es una especie de sonambulismo que se puede producir tanto por la agitación como por la inercia, tanto por una agenda demasiado llena como por una agenda demasiado vacía. El resultado es el mismo: la incapacidad para considerar otra cosa que no sea la utilidad, la rentabilidad, la relación calidad-precio; por lo tanto, incapacidad para reconocer la existencia y la belleza del otro, tanto del otro humano como de cualquier criatura -una música, una flor, una estrella. Es incapacidad para percibir la realidad enraizada en el misterio, olvidando que la realidad viene de Dios que es quien la ha creado.

VII Domingo de Pascua. Ascensión del Señor.

13 de mayo de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • A la vista de ellos, fue elevado al cielo (Hch 1, 1-11)
  • Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas (Sal 46)
  • Lo sentó a su derecha en el cielo (Ef 1, 17-23)
  • Fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios (Mc 16, 15-20)
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Oración por los enfermos


Señor Jesucristo, que para redimir a los hombres y sanar a los enfermos quisiste asumir nuestra condición humana, mira con piedad a N., que está enfermo y necesita ser curado en el cuerpo y en el espíritu.

Reconfórtale con tu poder para que levante su ánimo y pueda superar todos sus males, y, ya que has querido asociarlo a tu Pasión redentora, haz que confíe en la eficacia de su dolor para la salvación del mundo.

Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

VI Domingo de Pascua

6 de mayo de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • El don del Espíritu Santo ha sido derramado también sobre los gentiles (Hch 10, 25-26. 34-35. 44-48)
  • El Señor revela a las naciones su salvación (Sal 97)
  • Dios es amor (1 Jn 4, 7-10)
  • Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos (Jn 14, 9-17)
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La familia bajo un régimen totalitario (II)

(La novela está ambientada en Corea del Norte, régimen comunista gobernado por un dictador caprichoso y despótico al que todo el mundo debe referirse como nuestro “Querido Líder”, que controla absolutamente la vida entera de todos los ciudadanos. 

El personaje que aparece en este relato es miembro de uno de los dos cuerpos de “interrogadores estatales” de los que dispone el gobierno para arrancar las confesiones convenientes a los disidentes, en concreto, del cuerpo que no emplea la violencia física sino que pretende proceder a un “vaciado” de todas las vivencias del individuo para poder enseñarle al interrogado quién es él en verdad, cuál es su verdadera identidad. De manera que, cuando terminan su trabajo, escriben la ‘verdadera’ biografía de ese ciudadano, y la depositan en una inmensa y silenciosa biblioteca a la que nadie, salvo el Querido Líder y quién él autorice, tiene acceso. 

El personaje en cuestión es soltero y vive con sus ancianos padres que están ciegos –o dicen estarlo- en el piso 22 de un bloque de viviendas, sin ascensor, en Pyongyang, la capital de Corea del Norte, en la que todas las noches se interrumpe el fluido eléctrico y hay que alumbrarse con velas. El protagonista ha llevado a su casa un teléfono móvil que ha incautado a uno de los prisioneros interrogados, el comandante Ga, que había sido uno de los “héroes nacionales” y, en teoría, uno de los pocos hombres de confianza del Querido Líder, pero que ahora ha caído en desgracia. Aprovechándose de su rango y para satisfacer su curiosidad personal, ha llevado también a su casa los dos expedientes de sus padres, para intentar comprender los acontecimientos de su infancia. Los textos muestran a qué quedan reducidos los vínculos interpersonales, incluso los familiares, bajo un régimen dictatorial)

No llegué a casa hasta la medianoche. La llave giró en el cerrojo, pero la puerta no se abrió, como si estuviera atrancada por dentro. La aporreé con el puño.

-Madre –dije-. Padre, soy yo, vuestro hijo. Le pasa algo a la puerta. Tenéis que abrir.

Estuve un rato tratando de que me abrieran, y finalmente apoyé el hombro en la madera y empujé, aunque no demasiado. Si me cargaba la puerta, en el edificio dirían de todo. Finalmente me quité la bat y la dejé en el suelo del pasillo. Intenté pensar en el sonido de los grillos y en los niños que jugaban en la oscuridad, pero al cerrar los ojos solo me venía a la mente el cemento frío. Me acordé de los campesinos de cuerpo fibroso y de su forma abrupta de hablar, y me dije que, más allá de morir de hambre, no debía de haber nada más en el mundo que los preocupara.

En la oscuridad oí un sonido: pip. Era el móvil rojo.

Cuando lo encontré la luz verde parpadeaba. En la pantalla había una fotografía nueva: un niño y una niña coreanos, medio aturdidos, medio sonrientes, ante un cielo azul. Llevaban unas gorras negras con orejas, parecían ratones.

Al amparo del Altísimo (Salmo 90)


Catequesis parroquial nº 145
Autor: D. Fernando Colomer Ferrándiz
Fecha: 25 de abril de 2018
Para escuchar la charla, pulse aquí: http://www.ivoox.com/25683129

V Domingo de Pascua

29 de abril de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • Él les contó cómo había visto al Señor en el camino (Hch 9, 26-31)
  • El Señor es mi alabanza en la gran asamblea (Sal 21)
  • Este es su mandamiento: que creamos y que nos amemos (1 Jn 3, 18-24)
  • El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante
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Próximo retiro

Te invitamos el miércoles 25 de abril de 2018, a las 18:30 horas, al retiro que se celebrará en la Parroquia San León Magno de Murcia, donde se reflexionará sobre el Salmo 90 "Al amparo del Altísimo"

El corazón desquiciado

¿Quieres conocer al hombre que tiene el corazón desquiciado? 

Lo reconocerás por su mucho hablar, por la turbación de sus sentidos y por el hecho de que litiga por tener razón en cualquier cosa de la que se trate. 

Pero aquel que ha saboreado la verdad no litiga ni siquiera por la verdad. 

Aquel que se comporta de un modo celoso con los hombres a causa de la verdad, todavía no ha aprendido la verdad, tal como ella es.

Cuando de hecho aprende realmente la verdad, desiste incluso de tener celo por ella.

Isaac de Nínive – Siglo VII

IV Domingo de Pascua

22 de abril de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • No hay salvación en ningún otro (Hch 4, 8-12)
  • La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular (Sal 117)
  • Veremos a Dios tal cual es (1 Jn 3, 1-2)
  • El buen pastor da su vida por las ovejas (Jn 10, 11-18)
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La oración del Ave María

Un poco de historia

El Ave María se compone de dos partes. La primera une el saludo del ángel Gabriel a María (Lc 1, 25) con la alabanza que su prima Isabel, la madre de Juan el Bautista, le dirigió (Lc 1, 42). La segunda es una súplica que la Iglesia, inspirada por el Espíritu Santo, dirige a la madre de Dios.

La primera parte la encontramos ya elaborada en el siglo VI, en una oración de la liturgia bautismal siríaca, de Severo de Antioquía (muerto en 538). Las Iglesias de Oriente veneraron muy pronto a la Virgen María. En un fragmento de terracota de la ciudad egipcia de Luqsor, del siglo VII, está escrita esta hermosa oración: “Dios te salve, María, llena de gracia, bendita entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, porque has concebido al Señor, al Hijo de Dios, al Redentor de nuestras almas”. También encontramos esta primera parte del Ave María en una inscripción del año 650 en Santa María la Antigua de Roma. La devoción al Ave María se propagó por todo el Occidente cristiano durante el siglo XII, a través de las abadías cistercienses, y en el siglo XIII fue oficialmente recomendada por varios sínodos regionales o diocesanos, entre ellos el de Valencia en el año 1255.

La segunda parte del Ave María se inició con el añadido del nombre de Jesús a la alabanza de Isabel: “bendito el fruto de tu vientre, Jesús”. Este añadido fue obra del Papa Urbano IV (muerto en 1264). Durante el siglo XIII se empezó a añadir “Santa María, ruega por nosotros”. En el siglo XIV ya encontramos, en un breviario de los cartujos, la palabra “pecadores” y la precisión “ahora y en la hora de nuestra muerte”. La fórmula actual la fijó el Papa San Pío V en la reforma litúrgica del año 1568.

El nombre de "Ave María"

San Jerónimo, en su traducción de la Biblia al latín, emplea la palabra “ave” para designar el saludo del ángel a María. La palabra “ave” no fue, en su origen, una palabra latina. Procedía de la lengua que hablaban los cartagineses y de ellos la copiaron los soldados romanos durante las guerras púnicas. Era una palabra de saludo que significaba un deseo de vida, algo así como decir: “¡que tengas vida!”. 

“Ave María” significa, pues, que María está llena de vida, que ella es la fuente de la vida, puesto que de ella va a nacer aquel que dirá "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14, 6) y también “yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Juan 10, 10). Tanto más que “Ave” es la inversión de “Eva” que significa “la madre de los que viven”.

Dios te salve

La palabra “salve” viene del latín y hace referencia a la salud. El saludo del ángel a María expresa un deseo de “salud”, que hay que entender en el sentido bíblico del shalom, es decir, del deseo bíblico de la paz. La paz, en la Biblia, no es tan sólo la ausencia de guerra, sino también la alegría, el amor, la prosperidad, la vida, la felicidad. “Salve” es, pues “salud” pero en un sentido integral, total, que prácticamente equivale a la salvación.

María

“María” viene del griego “Mariam” que es la transcripción del hebreo “Myriam”. Atendiendo a la etimología, podemos encontrar varias significaciones del nombre de la Virgen. Pues algunos piensan que este nombre viene de la lengua del antiguo Egipto, en la que “Myr” significa “la amada”. “Myriam” provendría de unir a la raíz “Myr” una abreviación del nombre de Dios (“Yah”). De este modo el significado del nombre sería “la amada de Dios”. Otros, en cambio, prefieren hacer derivar el nombre de María de la lengua siríaca, es decir, de la antigua lengua de Siria. En ella “Mar” designa a la esposa del soberano; “María” significaría, por lo tanto, “la soberana”, la esposa del rey. Si atendemos, en cambio, al hebreo, “Myriam” significa “mar de mirra”, es decir, “mar de amargura”.

III Domingo de Pascua

15 de abril de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • Matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos (Hch 3, 13-15. 17-19)
  • Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro (Sal 4)
  • Él es víctima de propiciación por nuestros pecados y también por los del mundo entero (1 Jn 2, 1-5a)
  • Así está escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día (Lc 24, 35-48)
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Conviérteme, Señor

Señor, conviérteme y perdóname.
Condúceme hacia ti e ilumina mis tinieblas.
Estoy repleto de faltas y pecados
y busco refugio en ti.
Tiéndeme la mano, como hiciste con Pedro.
Te ruego como lo hizo el publicano para ser justificado.
Fuente de vida y de inmortalidad,
sacia mi alma alterada;
aguijonea mi corazón endurecido
y arráncame lágrimas del arrepentimiento.
Verdadera luz que iluminas a todo hombre,
ilumíname;
abre los ojos de mi corazón
y afiánzalos en el amor de tus mandamientos.
Que yo te ame solo a ti,
con todo mi corazón y con toda mi alma.

Amén.

San Efrén (+373)

II Domingo de Pascua

8 de abril de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • Un solo corazón y una sola alma (Hch 4, 32-35)
  • Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia (Sal 117)
  • Todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo (1 Jn 5, 1-6)
  • A los ocho días llegó Jesús (Jn 20, 19-31)
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La familia bajo un régimen totalitario (I)

(La novela está ambientada en Corea del Norte, régimen comunista gobernado por un dictador caprichoso y despótico al que todo el mundo debe referirse como nuestro “Querido Líder”, que controla absolutamente la vida entera de todos los ciudadanos. 

El personaje que aparece en este relato es miembro de uno de los dos cuerpos de “interrogadores estatales” de los que dispone el gobierno para arrancar las confesiones convenientes a los disidentes, en concreto, del cuerpo que no emplea la violencia física sino que pretende proceder a un “vaciado” de todas las vivencias del individuo para poder enseñarle al interrogado quién es él en verdad, cuál es su verdadera identidad. De manera que, cuando terminan su trabajo, escriben la ‘verdadera’ biografía de ese ciudadano, y la depositan en una inmensa y silenciosa biblioteca a la que nadie, salvo el Querido Líder y quién él autorice, tiene acceso. 

El personaje en cuestión es soltero y vive con sus ancianos padres que están ciegos –o dicen estarlo- en el piso 22 de un bloque de viviendas, sin ascensor, en Pyongyang, la capital de Corea del Norte, en la que todas las noches se interrumpe el fluido eléctrico y hay que alumbrarse con velas. El protagonista ha llevado a su casa un teléfono móvil que ha incautado a uno de los prisioneros interrogados, el comandante Ga, que había sido uno de los “héroes nacionales” y, en teoría, uno de los pocos hombres de confianza del Querido Líder, pero que ahora ha caído en desgracia. Aprovechándose de su rango y para satisfacer su curiosidad personal, ha llevado también a su casa los dos expedientes de sus padres, para intentar comprender los acontecimientos de su infancia. Los textos muestran a qué quedan reducidos los vínculos interpersonales, incluso los familiares, bajo un régimen dictatorial)


Preparé un festín para mis padres y estábamos todos la mar de animados. Estábamos cenando cuando la luz roja del móvil pasó a verde. Supongo que había imaginado que iba a realizar la primera llamada con el teléfono del comandante Ga desde el tejado, bajo las estrellas, contemplando todo el universo mientras utilizaba un aparato con el que podía ponerme en contacto con cualquier persona del planeta. El teléfono utilizaba el alfabeto latino, pero yo sólo buscaba números. No conseguí encontrar ningún registro de llamadas entrantes o salientes.

Mi padre oyó el ruidito que hacían los botones.
-¿Tienes algo ahí? –preguntó.
-No –contesté yo.

Durante un instante tuve la sensación de mi que madre contemplaba el teléfono, pero cuando me volví hacia ella vi que estaba saboreando el arroz blanco con la mirada perdida: las cartillas de racionamiento de arroz se habían terminado hacía ya meses, y llevábamos mucho tiempo alimentándonos de mijo. Antes me preguntaban siempre de dónde sacaba el dinero para comprar comida en el mercado negro, pero últimamente ya no dicen nada. Me acerqué a mi madre, cogí el teléfono con dos dedos y se lo pasé lentamente por delante de los ojos. Si percibió algo, no lo demostró.

Vigilia Pascual

31 de marzo de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno (Gén 1, 1 - 2, 2)
  • Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra (Sal 103)
  • El sacrificio de Abrahán , nuestro padre en la fe (Gén 22, 1-18)
  • Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti (Sal 15)
  • Los hijos de Israel entraron en medio del mar, por lo seco (Éx 14, 15-15,1a)
  • Cantaré al Señor, gloriosa es su victoria (Sal: Éx 15, 1-18)
  • Con amor eterno te quiere el Señor, tu libertador (Is 54, 5-14)
  • Te ensalzaré, Señor, porque me has librado (Sal 29)
  • Venid a mí y viviréis. Sellaré con vosotros una alianza perpetua (Is 55, 1-11)
  • Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación (Sal: Is 12, 2-6)
  • Camina al resplandor del Señor (Bar 3, 9-15. 32-4,4)
  • Señor, tú tienes palabras de vida eterna (Sal 18)
  • Derramaré sobre vosotros un agua pura, y os daré un corazón nuevo (Ez 36, 16-17a. 18-28)
  • Oh, Dios, crea en mí un corazón puro (Sal 41)
  • Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más (Rom 6, 3-11)
  • Ha resucitado y va por delante de vosotros a Galilea (Mt 28, 1-10)
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Viernes Santo

30 de marzo de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • Él fue traspasado por nuestras rebeliones (Is 52,13-53,12)
  • Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu (Sal 30)
  • Aprendió a obedecer; y se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación (Heb 4, 14-16; 5, 7-9)
  • Pasión de nuestro Señor Jesucristo (Jn 18, 1- 19,42)
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Jueves Santo

29 de marzo de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • Prescripciones sobre la cena pascual (Éx 12, 1-8. 11-14)
  • El cáliz de la bendición es comunión de la sangre de Cristo (Sal 115)
  • Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor (1 Cor 11, 23-26)
  • Los amó hasta el extremo (Jn 13, 1-15)
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Pureza de corazón

DISCÍPULO: ¿Cuáles son los indicios de que uno ha alcanzado la pureza del corazón? ¿Cuándo sabe uno que su corazón ha llegado a esa pureza?

MAESTRO: Quien ve la belleza en todos los hombres y ninguno le parece impuro o contaminado, éste se mantiene verdaderamente en la pureza. Pues, de otra manera, ¿cómo podría cumplirse la palabra del Apóstol cuando afirma que “aquel que se mantiene en la virtud plena piensa que todos los demás son mejores que él, en el corazón y en verdad”? (cf. Flp 2,3), si este hombre no ha llegado a lo que está escrito en otro lugar: “Los ojos puros no ven el mal” (cf. Tit 1,35).

Isaac de Nínive – Siglo VII

Domingo de Ramos

25 de marzo de 2018
(Ciclo B - Año par)







Procesión
Misa
  • No escondí el rostro ante ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado (Is 50, 4-7)
  • Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (Sal 21)
  • Se humilló a sí mismo; por eso Dios lo exaltó sobre todo (Flp 2, 6-11)
  • Pasión de nuestro Señor Jesucristo (Mc 14, 1 - 15, 47)
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Todavía soy débil

Señor, tú que no eres más que dulzura y suavidad,
soporta mi enfermedad,
que me hace desfallecer,
alejando con frecuencia mi pensamiento de ti.

Pero si tú me sostienes, no sucumbiré.
Apoyándome en ti, seré fortalecido.
Porque todavía soy débil e inestable.

Pero tú tienes piedad de mí,
porque estás lleno de dulzura y de ternura,
y tu misericordia es inmensa
para todos los que te invocan.











        San Agustín (+430)

   Oración en formato pdf

V Domingo de Cuaresma

18 de marzo de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • Haré una alianza nueva y no recordaré los pecados (Jer 31, 31-34)
  • Oh, Dios, crea en mí un corazón puro (Sal 50)
  • Aprendió a obedecer; y se convirtió en autor de salvación eterna (Heb 5, 7-9)
  • Si el grano de trigo cae en tierra y muere, da mucho fruto (Jn 12, 20-33)
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¿Un mundo nuevo?

(La novela se basa en la ficción de que hay una tierra donde los hombres que llegan a ella inician una vida nueva olvidando los recuerdos de su antigua vida, de su vida pasada. En esta tierra de la vida nueva, prevalece lo universal abstracto sobre lo particular individual, que es visto como un recuerdo del pasado que hay que olvidar. Un mundo así ¿es más o menos humano que el mundo anterior del que se procede? ¿Qué es más conforme con las exigencias del corazón del hombre? Ésta es la cuestión que subyace a toda la novela)

(Simón traba amistad con Elena, la madre -sin marido- de un niño que se ha convertido en el mejor amigo de Jesús, el niño que va con él y con quien se comporta como un tutor, mientras buscan a su madre. Sobre la necesidad de suprimir todos los recuerdos, afirma Simón:)

- Es cierto: no tengo recuerdos. Pero las imágenes persisten, sombras de imágenes. No sabría explicar por qué. También persiste algo más profundo que yo llamo "el recuerdo de haber tenido recuerdos".

- Estoy empezando a pensar que hay algo en mi forma de hablar que da a entender que sigo anclado en el pasado, que no he olvidado.

- Olvidar lleva su tiempo -dice Elena-. Una vez hayas olvidado de verdad, desaparecerá tu sensación de inseguridad y todo será mucho más fácil.

- Por favor, Elena, no me malinterpretes. No valoro tanto mis viejos recuerdos. Estoy de acuerdo contigo: no son más que una carga. No, lo que me resisto a dejar atrás es otra cosa, no son los recuerdos en sí mismos, sino la sensación de habitar un cuerpo con un pasado, un cuerpo empapado en su pasado. ¿Lo entiendes?

- Una vida nueva es una vida nueva -dice Elena-, no volver a vivir la antigua en un sitio distinto.

- Pero ¿de qué sirve una vida nueva -le interrumpe él-, si no nos transforma ni nos transfigura? A mí no me ha transfigurado.

(Mientras viaja en un autobús con Elena y su hijo Fidel, así como con Jesús)

Los dos niños, en el asiento de delante, están susurrando y riéndose. Él toma la mano de Elena entre las suyas. Ella no intenta soltarse. No obstante, de ese modo inescrutable en que habla el cuerpo, su mano responde. Muere como un pez fuera del agua.

- ¿Puedo preguntarle -dice- si es incapaz de sentir algo por un hombre?

- No es que no sienta nada -responde ella despacio y midiendo las palabras-. Al contrario, siento buena voluntad, mucha buena voluntad. Por usted y por su hijo. Afecto y buena voluntad.

- ¿Por buena voluntad se refiere a que nos desea lo mejor? Estoy intentando entenderlo. ¿Siente benevolencia por nosotros?

- Sí, eso es.

- Debo decirle que esa benevolencia es lo que encontramos constantemente. Todo el mundo nos desea lo mejor y está dispuesto a ayudarnos. Nos vemos transportados literalmente por una nube de buena voluntad. Pero todo es un poco abstracto. ¿Puede la buena voluntad satisfacer por sí sola todas nuestras necesidades? ¿No es parte de nuestra naturaleza anhelar algo más tangible?

IV Domingo de Cuaresma

11 de marzo de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • La ira y la misericordia del Señor serán manifestadas en el exilio y en la liberación del pueblo (2 Crón 36, 14-16. 19-23)
  • Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti (Sal 136)
  • Muertos por los pecados, estáis salvados por pura gracia (Ef 2, 4-10)
  • Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por él (Jn 3, 14-21)
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Situaciones cristianamente irregulares de convivencia conyugal


1.- Los grandes principios que determinan la postura (disciplina) de la Iglesia en esta materia.

a) El cuerpo forma parte del ser de la persona humana.

El hombre no tiene cuerpo sino que es corporal. La categoría del “tener” no es aplicable de manera adecuada al cuerpo humano porque el cuerpo del hombre no es un instrumento ajeno a su ser personal y manejado por él, sino que forma parte del ser personal del hombre. De modo que cuanto acontece a mi cuerpo me acontece a mí. Si alguien me da una bofetada o un beso no está abofeteando o besando un instrumento mío sino que me está abofeteando o besando a mí.

b) Ser cristiano es pertenecer a Otro, a Cristo, ser Suyo por completo.

El cristiano, por el bautismo, pertenece a Cristo íntegramente, en alma y cuerpo, y no puede, por lo tanto, disponer de su ser autónomamente porque ese ser no es suyo sino de Cristo: sólo cuando Cristo le entregue a otro es cuando él podrá entregarse. Quienes no son cristianos pueden ver esto como una forma de esclavitud, de pertenencia a otro. Pero se trata de una esclavitud y de una pertenencia libre, realizada por amor: “Que mi amado es para mí y yo soy para mi amado” (Ct 2,16).

c) El concepto bíblico de amor.

Amar es hacer alianza con alguien. No es una cuestión de sentimientos o de gustos, sino de libre decisión de mi voluntad: nadie está obligado a hacer alianza con alguien, pero si libremente la hace, una vez hecha, el único desafío humano que queda es ser fiel a esa alianza libremente contraída. El libro de Rut expresa bellamente lo que significa hacer alianza con alguien en las palabras que Rut le dirige a Noemí: “No insistas en que te abandone y me separe de ti, porque donde tú vayas, yo iré, donde habites, habitaré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios” (Rut 1,16).

Lo propio de la alianza matrimonial es que comporta una exclusividad y una radicalidad única, pues consiste en decir: «después de Dios, tú eres para mí la persona más importante, no eres ni serás nunca “una más”, sino la única: “Sesenta son las reinas, ochenta las concubinas (e innumerables las doncellas). Única es mi paloma, mi perfecta” (Ct 6,8-9)». Esto exige una fidelidad total y absoluta, por la cual sé que puedo contar contigo siempre, que siempre estarás ahí, a mi lado, junto a mí, como yo estaré contigo y junto a ti y que ocurra lo que ocurra y pase lo que pase siempre estaré contigo. 

d) Qué es casarse por la Iglesia.

“Casarse por la Iglesia”, recibir el sacramento del matrimonio, no es algo puramente humano sino algo divino, que se le regala a una decisión humana –la de unir para siempre las dos vidas por amor-, pero que convierte esta decisión humana en un sacramento, es decir, en un signo eficaz del amor de Dios a los hombres, de la obra salvífica de Cristo. Los novios cristianos le dan a Cristo su proyecto de vida, su unión para siempre, y Cristo la acepta y la convierte en un signo eficaz del amor que Él tiene a su Esposa, la Iglesia. Ese amor es un amor siempre fiel, incluso cuando su esposa, la Iglesia, le es infiel; por lo tanto es un amor que conoce el perdón y el dar la vida por el otro. Por eso escribe san Pablo: “Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola por el baño del agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada” (Ef 5, 25-27).

III Domingo de Cuaresma

4 de marzo de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • La ley se dio por medio de Moisés (Jn 1, 17)
  • Señor, tú tienes palabras de vida eterna (Sal 18)
  • Predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los hombres; pero para los llamados es sabiduría de Dios (1 Cor 1, 22-25)
  • Destruid este templo, y en tres días lo levantaré (Jn 2, 13-25)
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Las mortificaciones - La vía media

No hay que exagerar en nada, sino propiciar que nuestro amigo el cuerpo nos siga siendo fiel y contribuya al desarrollo de las virtudes.

Es un insensato aquel que debilita voluntariamente su propio cuerpo, aunque sea con el propósito de llegar a la perfección.

No emprendas nada que esté por encima de tus fuerzas. De lo contrario, caerás y el enemigo se burlará de ti.

La vía media es la mejor. Hay que darle al espíritu lo que es espiritual, y al cuerpo lo necesario. 

No hay que desentenderse de lo que la vida social exige legítimamente de cada uno de nosotros: “Dad al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios” (Mt 22,21).

Hay que ser paciente consigo mismo y soportar los propios defectos como se soportan los del prójimo, pero sin dejarse llevar por la pereza y esforzándose continuamente por obrar mejor.

Si hemos comido demasiado o hecho algo reprensible, no nos indignemos ni añadamos un mal a otro, sino que, guardando la paz interior, hemos de procurar animosamente enderezarnos.

San Serafín de Sarov

Retiro Cuaresma 2018 (3/3)

"Completo lo que falta a las tribulaciones de Cristo en mi carne, en favor de su cuerpo, que es la Iglesia" (Col 1, 24): Penitencia y reparación



Catequesis parroquial nº 144
Autor: D. Fernando Colomer Ferrándiz
Fecha: 22 de febrero de 2018
Para escuchar la charla, pulse aquí: http://www.ivoox.com/24037720

Retiro Cuaresma 2018 (2/3)

"Dios hizo a Cristo pecado en favor nuestro" (2 Co 5, 21): Pecado y redención



Catequesis parroquial nº 143
Autor: D. Fernando Colomer Ferrándiz
Fecha: 21 de febrero de 2018
Para escuchar la charla, pulse aquí: http://www.ivoox.com/24020693

Retiro Cuaresma 2018 (1/3)

"Mirarán al que traspasaron" (Jn 19,37): La contemplación del Cordero inmolado



Catequesis parroquial nº 142
Autor: D. Fernando Colomer Ferrándiz
Fecha: 20 de febrero de 2018
Para escuchar la charla, pulse aquí: http://www.ivoox.com/23987598

II Domingo de Cuaresma

25 de febrero de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe (Gén 22, 1-2. 9a. 10-13. 15-18)
  • Caminaré en presencia del Señor en el país de los vivos (Sal 115)
  • Dios no se reservó a su propio Hijo (Rom 8, 31b-34)
  • Este es mi Hijo, el amado (Mc 9, 2-10)
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La dedicación de una Iglesia


¿Es posible que Dios habite en un lugar?

La dedicación de una iglesia es la consagración de un lugar como lugar de la presencia de Dios, como lugar en el que Dios, de algún modo, habita, mora. Es, por lo tanto, reconocer y constituir ese lugar como “templo”. Al reflexionar sobre ello, la primera cuestión que se nos plantea es la de preguntarnos si tiene sentido creer que Dios, que ha creado el universo entero, que es su Señor absoluto y que es soberanamente libre, se va a comprometer a estar especialmente presente en un lugar.

En todas las religiones el templo representa el lugar en el que Dios se hace presente de modo especial, para recibir el culto de sus fieles y dispensar sus favores. Es un lugar que se convierte en sagrado por la presencia de la divinidad. El templo es el lugar de la presencia invisible de Dios, es la casa de Dios, el lugar en el que habita para siempre. Tal es la pretensión que el creyente tiene en relación al templo: que sea siempre un lugar en el que mora la divinidad y se hace alcanzable para el hombre.

La Biblia, sin embargo, matiza esta pretensión humana enseñando que Dios no puede estar “encerrado” en el templo –“porque los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener” (1Re 8,27)- y que cuando el creyente ora en el templo Dios lo escucha desde el cielo, que es el lugar donde Él reside (1Re 8,30). El Deuteronomio precisa que sólo el Nombre de Dios habita en el templo, el Nombre que expresa y representa la persona (Dt 12, 5.11). Por lo tanto, la presencia de Dios en el templo es un don que no se ejerce de manera mágica y que Dios puede retirar si el pueblo es infiel. De hecho los profetas lucharon mucho para que la adhesión de los israelitas al templo no se transformara en una creencia supersticiosa en la eficacia casi mágica de la presencia de Dios, como si Dios estuviese obligado a defender el templo a cualquier precio (Jr 7,4), incluso si el pueblo no practica la ley, o si el culto que se celebra en él es superficial (Is 1,11-17) o incluso idolátrico (Ez 8,7-18). Y como las advertencias de los profetas no consiguieron evitar esos graves defectos, Dios, para salvar el sentido auténtico del culto, permitió la destrucción del templo por manos de Nabucodonosor (2Re 25,8-17).

I Domingo de Cuaresma

18 de febrero de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • Pacto de Dios con Noé liberado del diluvio de las aguas (Gén 9, 8-15)
  • Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad para los que guardan tu alianza (Sal 24)
  • El bautismo que actualmente os está salvando (1 Pe 3, 18-22)
  • Era tentado por Satanás, y los ángeles lo servían (Mc 1, 12-15)
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Himno al Dios incognoscible

¡Oh Trinidad creadora del Universo,
cuya gloria es incomprensible,
cuyas obras son inexplicables,
y cuya esencia es inmutable!
¡Oh Dios, Vida de todas las cosas,
oh más allá de todos los esplendores,
oh Principio del Verbo Eterno,
oh mi Dios más que eterno,
Tú que nunca jamás has sido hecho
sino que eres sin comienzo!
¿Cómo descubrirte por completo
a Ti que me llevas en Ti?
¿Quién me concederá percibirte
a Ti que yo llevo en mí?

(San Simeón el Nuevo Teólogo +1022)

VI Domingo del Tiempo Ordinario

11 de febrero de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • El leproso vivirá solo y tendrá su morada fuera del campamento (Lev 13, 1-2. 44-46)
  • Tú eres mi refugio, me rodeas de cantos de liberación (Sal 31)
  • Sed imitadores míos como yo lo soy de Cristo (1 Cor 10, 31 - 11,1)
  • La lepra se le quitó, y quedó limpio (Mc 1, 40-45)
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La bondad sin sentido

La mayoría de los hombres que viven en la Tierra no se proponen como objetivo definir el “bien”. ¿En qué consiste el bien? ¿Bien para quién? ¿De quién? ¿Existe un bien común, aplicable a todos los seres, a todas las tribus, a todas las circunstancias? ¿O tal vez mi bien es el mal para ti y el bien de mi pueblo, el mal para el tuyo? ¿Es eterno e inmutable el bien, o quizás el bien de ayer es el vicio de hoy, y el mal de ayer se ha transformado en el bien de hoy?

Ni siquiera Herodes derramó sangre en nombre del mal: la derramó en nombre de su propio bien. Una nueva fuerza había venido al mundo, una fuerza que amenazaba con destruirle a él y a su familia, destrozar a sus amigos y favoritos, su reino, su ejército.

Yo vi la fuerza inquebrantable de la idea del bien social que nació en mi país. Vi esa fuerza en el periodo de la colectivización total, la vi en 1937. Vi cómo se aniquilaba a las personas en nombre de un ideal tan hermoso y humano como el ideal del cristianismo. Vi pueblos enteros muriéndose de hambre, vi niños campesinos pereciendo en la nieve siberiana. Vi trenes con destino a Siberia que transportaban a cientos y miles de hombres y mujeres de Moscú, Leningrado, de todas las ciudades de Rusia, acusados de ser enemigos de la grande y luminosa idea del bien social.

Ahora el gran horror del fascismo alemán se ha levantado sobre el mundo. El aire está lleno de los gritos y los gemidos de los torturados. El cielo se ha vuelto negro, el sol se ha apagado en el humo de los hornos crematorios.

El bien no está en la naturaleza, tampoco en los sermones de los maestros religiosos ni de los profetas, no está en las doctrinas de los grandes sociólogos y líderes populares, no está en la ética de los filósofos. Son las personas corrientes las que llevan en sus corazones el amor por todo cuanto vive; aman y cuidan de la vida de modo natural y espontáneo. Al final del día prefieren el calor del hogar a encender hogueras en las plazas.

V Domingo del Tiempo Ordinario

4 de febrero de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • Me harto de dar vueltas hasta el alba (Job 7, 1-4. 6-7)
  • Alabad al Señor, que sana los corazones destrozados (Sal 146)
  • Ay de mí si no anuncio el Evangelio (1 Cor 9, 16-19. 22-23)
  • Curó a muchos enfermos de diversos males (Mc 1, 29-39)
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IV Domingo del Tiempo Ordinario

28 de enero de 2018
(Ciclo B - Año par)






  • Suscitaré un profeta y pondré mis palabras en su boca (Dt 18, 15-20)
  • Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón" (Sal 94)
  • La soltera se preocupa de los asuntos del Señor, de ser santa (1 Cor 7, 32-35)
  • Les enseñaba con autoridad (Mc 1, 21b-28)
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